despido disciplinario robo

No es un caso aislado el de ver casos de hurto de dinero por parte de un trabajador a la propia empresa donde trabaja. Últimamente me he encontrado con muchos casos en los que, el trabajador, aprovechándose de la confianza creada ante su empleador, decide robarle dinero.

En el post de hoy te responderemos a algunas dudas muy concretas que podrían surgirte en el momento de finalizar la relación laboral con tu trabajador o trabajadora por motivos tan graves como el hurto.

1. ¿Negociar su salida o despedir disciplinariamente?

Ante una situación tan compleja, y según la comodidad para encontrarte en tal escenario, puedes optar entre dos opciones:

Opción A: Hablar con el trabajador o trabajadora, y hacerle saber de la existencia de pruebas que la incriminan del delito de hurto. Así pues, se le puede sugerir que, antes de acudir a la vía penal, con tal de evitarle problemas más grandes, opte por realizar una baja voluntaria.

Opción B: Despedir al trabajador o a la trabajadora mediante demanda por despido disciplinario.

2. ¿Puedo utilizar las grabaciones de las cámaras de seguridad para demostrar el hurto?

LaSentencia del Tribunal Constitucional, núm. 39/2016, de 3 marzo es muy claro al respecto, fallando a favor del empresario.

Esta sentencia declara la procedencia del despido de una trabajadora que fue grabada, sin su consentimiento, mientras robaba dinero de la caja, basándose en que el consentimiento del trabajador se entiende implícito en la propia aceptación del contrato que implica el reconocimiento del poder de dirección del empresario. La sentencia concluye que la instalación por parte de la empresa de cámaras de seguridad para controlar la zona de caja, ante la sospecha razonable de apropiación de dinero por parte de algunos trabajadores, es una medida justificada, idónea, necesaria y equilibrada.

3. La prueba indiciaria

  • Antigüedad del trabajador en la empresa, por lo que habría ido ganando la confianza de la empresa poco a poco hasta llegar a tener un nuevo puesto de responsabilidad en el que podría encontrarse en una posición ventajosa para robar.
  • Pérdida de documentos de contabilidad.
  • Fuertes irregularidades en la contabilidad de determinados años fiscales.
  • Falta de facturación de determinadas cantidades o de determinados clientes coincidiendo con el inicio de un nuevo cargo dentro de la empresa. 
  • Incremento desmedido de los gastos de la empresa, sin que exista una justificación.
  • Aumento de gastos por rubros genéricos como mantenimiento, gastos varios, alimentación, suministros de oficina o limpieza.
  • Incumplimiento en la entrega de los reportes diarios que le corresponde elaborar al departamento en cuestión.
  • Hábitos extraños al manejo del dinero en efectivo.
  • Y, por último, y no por ello menos importante, el TRABAJO EN SOLITARIO. Si solo hay un trabajador que tiene acceso a las cajas registradoras, así como si es la única persona que realiza las funciones de ingresos y cobros, resulta evidente que hay un problema al respecto.

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