Jurisprudencia despido disciplinario teoría gradualista

Jurisprudencia a favor de la teoría gradualista

A continuación, se plantea jurisprudencia a favor de la teoría gradualista en la cual se considera al despido disciplinario una sanción proporcionada a los hechos cometidos:

  • La Sentencia Tribunal Superior de Justicia de Islas Canarias, Las Palmas, núm. 570/2012, de 19 abril, declara la procedencia del despido de un conductor de autobús por cobrar dinero a clientes y apropiarse de ese dinero para sí. El Tribunal aplica la teoría gradualista, decretando que la conducta reviste la suficiente gravedad, constituyendo una falta muy grave.
  • STS Social 26/01/1987: Esta falta se entiende cometida aunque no se acredite la existencia de un lucro personal, ni haber causado daños a la empresa y con independencia de la mayor o menor cuantía de lo defraudado, pues basta para ello el quebrantamiento de los deberes de fidelidad y lealtad implícitos en toda relación laboral, deberes que han de ser más rigurosamente observados por quienes desempeñan puestos de confianza y jefatura en la empresa».
  • STS 31/01/1991: En un supuesto de irregularidades contables, sin efectuar referencia a circunstancias que pudieran atenuar la conducta infractora, se confirma la procedencia del despido, definiéndose la buena fe contractual, señalando que » configurada la buena fe contractual por la disposición personal en orden a la realización del contenido propio de las prestaciones voluntariamente asumidas, por la probidad en su ejecución y por la efectiva voluntad de correspondencia a la confianza ajena, no es dudoso que la actuación del demandante y recurrente constituye una grave quiebra de dicha buena fe al provocar en los órganos de gobierno y administración … un conocimiento «absolutamente falso» acerca de la situación financiera de la empresa, desentendiéndose así de los perjuicios que, con ello, podía irrogar a ésta».
  • STS de 21 de enero, 22 de mayo de 1986: Supuesto de un cajero que no justifica las faltas dinerarias detectadas por la empresa, se confirma la procedencia del despido. Esta sentencia contempla la aplicabilidad de la tesis gradualista (» es necesario quede evidenciado que se trata de un incumplimiento grave y culpable … pudiendo, pues, imponerse otras sanciones distintas de la de despido, si del examen de las circunstancias concurrentes resulta que los hechos imputados, si bien son merecedores de sanción, no lo son de la más grave, como es el despido»), pero afirma que no tiene entidad para impedir la procedencia de la sanción de despido circunstancias como la falta de acreditación de » la existencia de un lucro personal, ni haber causado daños a la empresa y con independencia de la mayor o menor cuantía de lo defraudado«.

Jurisprudencia en contra de la teoría gradualista

El robo, hurto o apropiación de cualquiera cantidad de dinero por escasa que ésta sea, puede constituir un caso de transgresión de la buena fe contractual, un abuso de confianza y un claro acto de deslealtad. Pues no estamos ante un mero despiste, una negligencia o una extralimitación de funciones discutible, sino que nos encontramos ante la actuación deliberada de un empleado que se apropia de cantidades de dinero sin más, con actuación plenamente consciente de lo que no le pertenece, perjudicando al empleador, la empresa o los propios compañeros de trabajo.

Sentencia Tribunal Superior de Justicia de Islas Canarias, Santa Cruz de Tenerife, núm. 341/2012, de 9 mayo: Declara la procedencia del despido y determina que se trata de un incumplimiento tan grave que no es posible aplicar la teoría gradualista, ya que el conductor de autobús se apropió de dinero cobrado a clientes sin expedirles los correspondientes tickets en reiteradas ocasiones. Así pues, la buena fe no radica en la relevancia del importe defraudado o en el valor del servicio, sino en los deberes de fidelidad y lealtad.

Sentencia Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Granada, núm. 1430/2009, de 20 mayo: Se basa en el quebrantamiento de la buena fe para avalar el despido de un recaudador de cabinas telefónicas que se apropia de dos monedas de un euro. El juzgador en su sentencia valora la pérdida de confianza de la empresa en el trabajador, debido a que se trata de un empleado que desarrolla su trabajo en solitario y que tiene la exclusiva responsabilidad sobre la actividad de recaudación. Lo más relevante de esta Sentencia es que no se valora la cuantía defraudada, sino la pérdida de confianza en el trabajador.

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